El ejercicio como aliado frente a la depresión
DEPORTE
Hernán Andreadakis
2/17/20262 min read


Vivir con Parkinson no solo implica cambios en el movimiento. Muchas personas también atraviesan tristeza, desánimo, ansiedad o depresión. Frente a esto, hay una herramienta muy poderosa, accesible y comprobada: el ejercicio físico regular.
El movimiento también cuida el cerebro y las emociones
Hoy sabemos que el ejercicio no es solo “bueno para el cuerpo”. Moverse ayuda directamente al cerebro:
Mejora el estado de ánimo
Reduce el estrés y la ansiedad
Ayuda a dormir mejor
Favorece la memoria y la concentración
Aporta más energía para el día a día
Cuando hacemos actividad física, el cuerpo libera sustancias que protegen las neuronas y favorecen nuevas conexiones en el cerebro. Esto es especialmente importante en enfermedades como el Parkinson.
Ejercicio: un estrés bueno para el organismo
No todo el estrés es negativo. El ejercicio genera un estrés positivo, que ayuda al cuerpo a adaptarse mejor y fortalecerse. A diferencia del estrés prolongado, que cansa y desanima, el movimiento regular:
Reduce las hormonas del estrés
Genera sensación de logro y bienestar
Ayuda a enfrentar mejor los desafíos diarios
¿Cuánto y qué tipo de ejercicio es recomendable?
No hace falta ser deportista ni hacer esfuerzos extremos. Lo importante es la regularidad.
Recomendación general:
Aproximadamente 150 minutos semanales, repartidos en varios días
Actividades adaptadas a cada persona
Algunas opciones recomendadas:
Caminar a paso ágil
Bicicleta fija o al aire libre
Natación
Ejercicios de fuerza con bandas, mancuernas livianas o el propio peso
Baile (muy beneficioso para el equilibrio y la coordinación)
Boxeo adaptado o ejercicios rítmicos
El ejercicio también puede ser un espacio social, algo clave para combatir el aislamiento y la depresión.
Mover el cuerpo y calmar la mente
Además del ejercicio físico, prácticas como la respiración consciente, la relajación o el mindfulness ayudan a:
Calmar la mente
Reducir la angustia
Mejorar la concentración
Aumentar la sensación de bienestar
Dedicar unos minutos al día a conectar con la respiración o al momento presente puede marcar una gran diferencia.
Seguridad ante todo
Es fundamental que la actividad física sea:
Adaptada a cada persona
Supervisada por profesionales
Realizada en un entorno seguro
En personas con Parkinson, suele ser ideal ejercitarse en los momentos en que la medicación está haciendo efecto, para moverse con mayor seguridad y confianza.
Un mensaje importante
El ejercicio no cura el Parkinson, pero mejora la calidad de vida, ayuda a transitar mejor los síntomas y es un gran aliado frente a la depresión.
Moverse es una forma de cuidarse, de recuperar confianza y de decirle al cuerpo y a la mente: “todavía puedo”.
En ACEPAR acompañamos a las personas con Parkinson y a sus familias para que el movimiento, el apoyo y la información sean parte del camino 💙
Por: Hernán Andreadakis-Dt. Lic. PRO
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